sábado, 5 de novembro de 2011

MALA MEMORIA

El otro día me paró en mitad de la calle un hombre de mi edad y me abrazó muy cariñosamente. Yo no conocía de nada. Me quedé sorprendido. Empezó a hablar de cosas que, según él, habíamos hecho los juntos. Yo me esforzaba en recordar su cara, su voz, pero todo era inútil. Él cada vez estaba más entusiasmado y yo, más nervioso. Temía que en cualquier momento me hiciera alguna pregunta.

Por suerte no paraba de hablar, siempre muy contento.

Así pasamos más de un cuarto de hora. Yo maldecía mi mala memoria. Era muy desagradable. de repente miró el reloj: parecía que tenía que irse. !Menos mal! Afortunadamente a la hora de despedirse desaparecieron todas mis dudas.

Me dijo, muy seguro de sí mismo: "Bueno, José Luis, hasta otro dia! Me alergro mucho de haber estado contigo. Recuerdo a tu mujer". Ni yo me lhamo José Luis ni estoy casado. todavía puedo confiar en mi memoria.

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